martes, 12 de agosto de 2014

Capitulos Finales 67º 68º 69º 70º y 71º

CAP 67.-
Gordon: ¡Ya tienes un maldito aeroplano! ¡Puedes volar con él todo lo que quieras!
Simone: ¡Gordon! -apoyo una mano en el brazo de su marido-. Esa no es la cuestión. Quiere volar por su cuenta como ha hecho _____. Además, la echa de menos como un loco. No sé si será algo más que amistad, aunque estoy empezando a creer que sí -miró a Tom-. No he querido entrometerme, pero he tenido la fuerte sensación de que _____ y tú han traspasado las fronteras de la amistad este verano. Y Debbie también lo cree.
Tom: ¿Has estado hablando con la madre de _____ de eso?

Tom sintió un fuerte ardor en la cara.

Simone: Para ser sincera, mucha gente del pueblo tenía sus sospechas. Nos preguntábamos si _____ decidiría quedarse en casa después de todo. Y cuando se fue, lo sentí mucho por ti.
Tom: Lo sabía - tiró la servilleta en la mesa y apartó la silla-. Esto era todo por una mujer. Si _____ hubiera tenido el buen juicio de quedarse en Coppervile, podríais haberos casado y no estarías comparando el rancho con un maldito elefante.
Tom: ¡No eches la culpa a _____! -en su agitación se levantó-. Siempre he sentido lo mismo. Los dos lo hemos sentido, _____ y yo. Nos pasábamos horas de pequeños hablando de los sitios que veríamos y de las cosas tan excitantes que haríamos en cuanto nos fuéramos de Copperville.
Gordon: Muchos críos hablan así, pero después se hacen mayores y se dan cuenta de que lo que tienen aquí es mucho mejor que lo que puedan encontrar por ahí fuera.

Tom miró a su padre e intentó ponerse en su piel. Después de casi treinta años de deslomarse por crear una herencia para su hijo, ahora aquel hijo rechazaba su legado. Y Tom odiaba hacerle daño a su padre.

Tom: Puede que sea mejor, papá, pero nunca lo apreciaré si no veo algo del resto del mundo.
Simone: Por supuesto que debes -intervino su madre.
Gordon: Entonces quizá deberíamos vender el rancho ya. No merece la pena matarnos a trabajar si no se lo vamos a pasar a nadie…
Simone: ¡Oh, Gordon! ¡Por Dios bendito! –Simone parecía enfadada-. Olvida tu orgullo herido por un minuto y escucha lo que tu hijo está diciendo. Necesita tiempo para explorar el mundo. Y necesita estar con la mujer a la que...

A Tom se le hizo un nudo en al garganta.

Tom: Mamá, no saques conclusiones tan pre...
Simone: Saco las conclusiones que quiera, muchas gracias -lo miró enfadada-. Y _____ siente lo mismo por ti, a menos que este muy equivocada. Y también creo que los dos añoraran enseguida Copperville y volverán a criar a sus hijos aquí.
Tom: ¿Hijos? - casi se atragantó-. Lo último que sé es que _____ no tenía ninguna intención de casarse, cuanto menos de tener niños. Creo que esta vez te has pasado un poco.

Su madre sonrió.

Simone: No, yo creo que eres tú el que se ha quedado corto. Vete a Nueva York y haz esas preguntas. Mira a ver qué respuestas te da - miró hacia su marido-. Lo único que necesitamos es contratar a alguien una temporada hasta que estos dos vuelvan a casa.

Gordon frunció le ceño.

Gordon: ¿Y si no vuelven? Entonces todo será para nada.
Simone: Eso es la mayor tontería que te he oído decir Gordon. ¿Nada? Este rancho ha sido el sueño de tu vida. Esperabas poder pasárselo a tu hijo, pero también lo querías para ti mismo. Lo has pasado de maravilla viviendo la vida del rancho y no te atrevas a decir que sólo estabas haciendo un sacrificio por tu hijo.

Poco a poco, la expresión de Gordon fue suavizándose.

Gordon: Supongo que tienes razón, Simone. La verdad es que no me imagino otro sitio para vivir. Por eso no puedo entender que alguien en su sano juicio quiera irse a vivir a ese nido de ratas que es Nueva York.
Simone: Cada persona es diferente, pero estos dos volverán, ya lo veras.
Tom: Mamá, no puedo hacer ninguna promesa.

Pero Tom no pudo evitar barajear unas pocas fantasías. Quizá podría tenerlo todo, unos cuantos años de aventuras con _____ y una familia y la seguridad allí en Coppervile con la única mujer a la que quería. Pero a _____ podría no interesarle aquel plan. Después de todo, le había devuelto el colgante.

Simone: No tienes que hacernos ninguna promesa -dijo su madre-. Pero supongo que tendrás que hacerle alguna a _____.

CAP 68.-
Nueva York era todo con lo que _____ había soñado. Se había acostumbrado a recorrer Manhattan de arriba abajo en los fines de semana y en cada excursión descubría nuevas delicias. Se había hecho adicta a la comida callejera y a las tiendas de exquisiteces así como a subir a lo alto del Empire State.
Pero lo que no había esperado era sentirse tan terriblemente sola. Se había hecho amiga de la gente de su trabajo, pero para ella la amistad requería mucho más tiempo. Los amigos eran la gente que conocías de años, la que conocía a tu familia y al resto de tus amigos. Los amigos eran gente como Tom...
Había creído que el deseo por él se le pasaría después de dos meses, pero en todo caso, se había hecho más fuerte. Ese día, lo llevaba peor de lo normal, porque era domingo y porque era la fiesta de Halloween, unas vacaciones que Tom y ella habían compartido durante veintitrés años y nunca se habían considerado demasiado mayores como para disfrazarse.
_____ había sido invitada a una fiesta de una de las profesoras de su escuela y había aceptado, pero ahora, sentada en su diminuto apartamento intentando pensar en un disfraz, no conseguía animarse. Lo más sencillo sería ponerse el disfraz de doncella de harén con el que había bailado para Tom, pero eso le traería recuerdos.
Suspiró. Se moría de ganas de que Tom la abrazara de nuevo, pero lo echaba de menos más a él que sus relaciones sexuales. Ya había rechazado algunas invitaciones para salir. Sólo pensar en que alguien que no fuera Tom la besara le producía escalofríos.
Si seguía así, debería resignarse a la idea de quedarse soltera para siempre. Estaba empezando a pensar que ella era mujer de un solo hombre. Nunca lo había creído antes, pero después de lo del verano, Tom se había llevado no sólo su virginidad, sino su corazón.
Después de ponerse los transparentes bombachos y el sujetador de brocado, se fue al espejo de su pequeña habitación a ajustarse el velo y sintió ardores al pensar en los ojos de Tom cuando había bailado para él. Nunca en su vida se había sentido tan sensual como cuando había agitado sus senos prácticamente delante de las narices de Tom. Le había hecho perder la cabeza. Quizá no quisiera casarse con ella pero en aquel momento le había pertenecido por completo.
Y había dicho que la amaba. Ahora se preguntaba si lo único que significaría sería el fantástico sexo que habían compartido durante el verano.
No, no podía ponerse aquel disfraz. Le hacía echar de menos a Tom de todas las formas concebibles, física, mental y emocionalmente. Alquilaría un vídeo y pasaría de la fiesta. Se llevó la mano al cierre del sujetador de pedrería cuando sonó el timbre de la puerta.
Sería seguramente su vecina de la puerta de al lado. Se miró al espejo. Bueno, era Halloween, así que nadie se extrañaría de encontrarla disfrazada.
El timbre sonó de nuevo. Entonces la voz que oyó le llevó el corazón a la boca.

Tom: Golosinas o pellizco.
Tu: ¡Tom!

Salió corriendo a la puerta, abrió y dio un respingo.

Tom iba disfrazado de jeque del desierto, con ropas de ricas telas y un turbante blanco con un adorno de oro en la cabeza. Cuando la vio, él también se quedó con la boca abierta.

Tom: ¡Uau! Esta telepatía ya es de asustar.
Tu: Sí -dijo ella sin dejar de mirarlo con el corazón desbocado-. Da un miedo mortal.
Tom: ¿Vas a ir a alguna fiesta?
Tu: No. Bueno, quizá. Me invitaron a una y estaba intentando decidir si quería ir o no, así que me puse el disfraz para ver si podía llevarlo -tragó saliva-. Pero no puedo. Bueno, pasa. ¿Tienes equipaje? ¿Cuánto tiempo vas a quedarte? ¿Cuándo has...?
Tom: No he traído equipaje. Lo he dejado en el hotel.

Las esperanzas de _____ cayeron por los suelos.

Tu: ¿Ho... hotel? ¿O sea que no vas a quedarte... conmigo?

Tom entró y cerró la puerta tras él entre el crujido de las telas. Entonces, se dio la vuelta para mirarla.

Tom: No quería imponerte mi presencia. Supongo que tendrás una vida bastante agitada y que te estarán pasando todo tipo de cosas.

O sea que sólo había ido de visita, pensó con una profunda decepción.

Tu: Bueno, por supuesto me encantará organizarme para estar contigo. Si me hubieras dicho que venías, podría haberlo arreglado para tomarme un par de días libres, pero ahora, con tan poca antelación, no estoy segura.

Tom agitó una mano como si no le importara.

CAP 69.-
Tom: No quiero que interrumpas tu trabajo por mí -vaciló-. Dijiste que te habían invitado a una fiesta. -su voz se hizo ronca-. ¿Tienes alguna cita con algún chico?

Por un momento consideró mentirle, pero no lo había hecho nunca con Tom y no iba a empezar ahora.

Tu: No. Es de gente de mi trabajo. No es ningún tipo de fiesta de parejas ni nada de ese tipo.
Tom: ¿Y pensabas ir con eso puesto?

Una cosa era que ella no hubiera podido soportarlo por los recuerdos y otra muy distinta que él se lo preguntara con aquel tono. No tenía derecho a hacerlo.

Tu: ¿Y por qué no?
Tom: ¡Porque es indecente!
Tui: No pensabas eso la noche que bailé para ti -se sopló con impaciencia el velo de la cara-. ¡Te gustó tanto que tenías la lengua fuera, caballero!
Tom: Y la sigo teniendo. Y a todos los chicos que estén en esa fiesta les pasará lo mismo.

_____ alzó la barbilla.

Tu: ¿Y a ti qué te importa?

Él se adelantó y la agarró.

Tom: Me importa todo…

_____ se quedó sin aliento y el espacio pareció contraerse cuando se sintió perdida en su mirada.

Tom: ¡Maldición! No pensaba portarme así. Quería ir despacio, averiguar primero si tenías algún novio.

_____ sintió otra oleada de deseo. ¡Qué día tan maravilloso! Un día glorioso, a decir verdad, pensó.

Tu: Bueno, creo que si.
Tom: ¿Que lo crees? -bajó la vista hacia ella con el ceño fruncido-. ¿Qué tipo de respuesta es ésa?

_____ se alegró de no haberse quitado el velo para poder ocultar la sonrisa.

Tu: No está siendo muy claro acerca de sus intenciones, así que es difícil para mí saber si es mi novio o no. Pero estoy bastante segura de que lo es.

Tom frunció aún más el ceño.

Tom: ¿O sea que es uno de esos tipos que no se deciden?
Tu: Digamos que está un poco confuso.
Tom: ¿Y qué es lo que sientes por él?
Tu: Estoy loca por él.

Los ojos de Tom se ensombrecieron mientras la apretaba el brazo con más fuerza.

Tom: No puedes estarlo.
Tu: ¿Por qué no? ¡Es fantástico!
Tom: ¿Fantástico? ¿Qué quieres decir con eso? -entrecerró los ojos-. _____, ¿has hecho el amor con ese tipo?
Tu: Recientemente no.
Tom: ¡Me importa un rábano si es reciente o no! _____, ¿Cómo has podido hacer el amor con otro hombre? ¿Cómo has podido?
Tu: Lo cierto es que llevo sin hacer el amor desde agosto. Y la última vez que lo hice llevaba este mismo disfraz puesto.

La comprensión suavizó el gesto de Tom.

Tom: ¡Oh! ¿Y dijiste que estabas loca por ese tipo?

_____ asintió.

Tom: No me puedo imaginar por qué -susurro Tom con voz ronca-, porque es un idiota.
Tu: No -se acercó y le acarició la mejilla con la mano temblorosa. Lo deseaba, fuera cual fuera la razón de su estancia-. Sólo está confuso. ¿Quieres cancelar la reserva del hotel? Nadie de Copperville tiene por qué saber que te has quedado en mi casa durante tu visita, si es eso lo que te preocupa.
Tom: No he venido de visita.
Tu: ¿Qué?
Tom: Estoy buscando trabajo en un par de compañías aéreas. He venido a vivir aquí.

CAP 70.-
_____ estaba aturdida con la noticia.

Tu: ¿Y qué pasa con el rancho? ¿Y tus padres?
Tom: Han contratado a otra persona para hacer mi trabajo. Decirles que necesitaba vivir por mi cuenta no fue nada fácil, pero fue lo correcto. Se lo debería haber dicho antes, pero supongo que tú me marcaste el camino.
Tu: ¡Estoy impresionada!

A Tom se le nubló la mirada.

Tom: Mira, esto no te obliga a nada. No te estoy pidiendo que cambies tu vida sólo porque yo haya decidido venir aquí. Quiero decir que... desde luego que me encantará verte y todo eso, pero...
Tu: ¿Y qué quieres decir exactamente con "todo eso"?

_____ agitó las caderas contra su túnica y sintió su instantánea respuesta
Él gimió con suavidad.

Tu: ¿Esto?
Tom: _____, yo...
Tu: ¿Y esto?

Le apartó la tela de la túnica y frotó el sujetador de pedrería contra su torso desnudo.

Tu: ¿Y esto?
Tom: Me vuelves loco, _____. Te he echado tanto de menos, que apenas podía pensar con cordura.

Ella apretó el cuerpo contra él.

Tu: Si no podías pensar con cordura, entonces quizá no recuerdes lo que me dijiste cuando hicimos el amor la última vez.
Tom: ¡Por supuesto que lo recuerdo!

_____ hizo acopio de valor y continuó.

Tu: Necesito saber si era algo que dijiste en el calor de la pasión o significaba más que eso.

Él la apretó con más fuerza.

Tom: Quieres todas las cartas sobre la mesa ¿verdad?
Tu: Sí.
Tom: Entonces, quítate ese maldito velo.

_____ se lo desabrochó al instante y lo tiró en la silla más cercana.
Tom bajó la mirada hacia ella y su expresión se estremeció al recorrer su cara. Entonces, se metió la mano dentro de la túnica y se sacó el colgante de perla.

Tom: Creo que ya es hora de que te vuelvas a poner esto.

A _____ se le aceleró el corazón ante el sentido de aquel gesto y tembló cuando Tom le abrochó el cierre de la cadena y la perla cayó entre sus senos.

Tom: De acuerdo. Pensaba ir más despacio, pero si lo quieres todo de golpe, allá va. Te quiero. Quizá siempre hubiera sabido que eras mi compañera a un nivel inconsciente, pero había muchas cosas que se interponían entre nosotros. Voy a casarme contigo algún día, _____, cuando estés preparada. Comprendo que puedes tardar un buen tiempo, pero...
Tu: Estoy preparada.
Tom: Estoy dispuesto a esperar hasta que hayas experimentado todo lo que...

Tom se detuvo asimilando en ese momento la respuesta de ella. La miró a los ojos como para cerciorarse y ella asintió.

Tom: ¡Oh, Dios! -su boca descendió sobre la de ella y la besó hasta que los dos se quedaron sin aliento-. ¿Estás segura? Quiero decir que acabas de empezar esta nueva vida y quizá quieras seguir soltera un par de años para...
Tu: ¿Para qué? No se me ocurre nada más excitante que vivir contigo como tu mujer. Creo que eso lo he sabido desde que tenía tres años. Te quiero, Tom, con desesperación, por completo y para siempre.

Su sonrisa se hizo más tierna.

Tom: ¿Me lo juras por la tumba de Tutankamón?
Tu: Desde luego. Y ahora déjame darte una información vital. El dormitorio está al otro lado de esa puerta a tu derecha. ¿Crees que podríamos entrar ahí y hacer el amor de forma loca y apasionada durante las próximas diez horas? Me siento muy abandonada.

Él sonrió y la alzó en brazos.

Tom: ¿Sólo diez horas?
Tu: Para empezar.

Tom la besó en los labios con suavidad.

Tom: ¿Tienes hielo? -murmuró.

CAP 71 (FINAL).-

Completamente saciado después de un plato de pollo y ensalada de patata, Tom se echó en la manta de campaña, cerró los ojos y suspiró de felicidad. Atrás había quedado Nueva York, el tráfico, los martillos neumáticos y los aeroplanos. Sólo el murmullo del río, el trino de los pájaros y el susurro de la brisa entre los árboles.
Había visitado muchos ríos y playas durante el año anterior, pero reconocería aquella arena caliente y el aroma a musgo de su rincón secreto con los ojos cerrados. La brisa lo envolvía como una caricia. ¡Cómo adoraba las noches de verano en Arizona!
Algo le picó en la nariz y se movió. Como el picor prosiguió, abrió un ojo.
_____ estaba inclinada sobre él con una pluma en la mano. Al inclinarse, la blusa se le abrió tentadora. Quitándole la pluma de las manos, la deslizó por dentro de su blusa antes de abarcarle los senos con las dos manos.

Tom: Ya parecen más llenos.
Tu: Será tu imaginación. Apenas estoy de tres meses.
Tom: Nunca olvidaré la cara de nuestros padres cuando se lo contamos.

Tom ya podía ver el deseo brillar en sus ojos mientras continuaba jugueteando con la pluma entre sus senos.

Tu: Creo que les hizo más felices lo del bebé que el que les contáramos que volvíamos para quedarnos a vivir aquí.
Tom: Yo también estoy muy contento con lo del bebé. ¿Algún arrepentimiento por haber dejado la gran ciudad?
Tu: Sólo que nunca lo hicimos en lo alto del Empire State.
Tom: Tendremos que volver para hacerlo entonces.

Ella sacudió la cabeza.

Tu: No, no hace falta. Hacer el amor contigo durante el resto de mi vida es toda la aventura que yo necesito.
Tom: ¿Lo dices en serio?
Tu: Absolutamente.
Tom: Entonces, quítate esa blusa -murmuró él.

La imagen de _____ desabrochándose los botones era una de las mejores alegrías de su vida.
Ella obedeció y tiró la prenda a un lado antes de mirarlo con gesto interrogante.

Tom: Sigue.

Su erección apretó contra los pantalones cuando se desabrochó el cierre delantero del sujetador. Al momento siguiente, sus senos quedaron a la vista con los pezones ya duros. Tom le pasó la pluma por ellos de todas formas adorando la expresión de deseo de sus ojos y la rendición de su suspiro.
Su voz se hizo más ronca.

Tom: Échate.

_____ se movió sobre él y Tom se llenó las manos con el peso de sus senos.
Mientras se abandonaba al festín, ella consiguió quitarse los pantalones cortos, abrirle el vaquero y liberar su miembro. Tom gimió de placer cuando ella se deslizó sobre su rígida virilidad. ¡Qué milagroso hacer el amor de aquella manera, sin barreras! Soltando sus senos, la hizo bajar la cabeza para un largo y satisfactorio beso.
_____ se apartó y lo miró a los ojos antes de empezar un lento ritmo sensual.

Tu: Te quiero, Tom.
Tom: Y yo también te quiero -sobre ellos, las hojas dejaban filtrara la luz del atardecer. El paraíso no podía ser mejor que aquello-. Te quiero más que a mi vida.

Tom estaba a punto del límite y, por la respiración laboriosa de _____, ella no estaba muy lejos tampoco.

Tu: Espera -dijo ella jadeante-. Acabo de acordarme.

A Tom no le funcionaba el cerebro.

Tom: ¿Acordarte de qué?
Tu: Espera un segundo.

_____ estiró la mano hacia la pequeña nevera al borde de la manta.
Tom cerró los ojos a punto del límite.

Tom: No sé si podré. No, _____, creo que no puedo aguantar...

Algo frío rozó una parte crítica de su anatomía y explotó en un torrente de sensaciones que lo hizo bramar y gritar de éxtasis desde lo más hondo de la garganta.
Por fin se quedó inmóvil, saciado y tembloroso, mientras que _____ derramaba un reguero de besos por su cara.

Tom: ¿Qué fue eso?

Ella contestó con picardía:

Tu: Hielo...


FIN...




HELLO PEQUEÑAS!!! BUENO ... ESTOS SON LOS ULTIMOS CAPITULOS ... ESPERO Y LES HAYA GUSTADO LA HISTORIA Y EL FINAL ... MUCHISIMAS GRACIAS A USTEDES POR HABERLA LEIDO Y COMENTADO ... LA SIGUIENTE NOVELA ... SE LLAMARA .... ENAMORADA DE UN CRIMINAL ... TIENE DOS TEMPORADAS ... ASI QUE DISFRUTENLA ... EN UNOS MOMENTOS LES AGREGO EL LINK ... ES EL EL MISMO BLOG ... PERO CON OTRO LINK .... Y AHI PARA QUE LA SIGAN :)) HASTA LUEGO Y QUE ESTEN BIEN ... ADIOS  Y GRACIAS

3 comentarios:

  1. AJAJAJAJJAJAJA por fin se le hizo con el hielo xD jajajajajajajaja

    una hermosa historia con un hermoso final, como siempre, me encanto :3 y con gusto leeré la próxima que por cierto el titulo se escucha interesante....

    cuídate mucho Viki
    que estés bien
    Ciao para esta fic y claro para su escritora hermosa
    Bye ^-^/

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  2. Hermosoo final!! Simone sabia todoo!!

    Ame la fic. Al igual q amo todas tus fics ..

    Mil fracias por comoartirbos esta historia. *.*

    El hielo tenia q estar presente en el final ;)

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  3. Que final tan lindooooo me encantoooo q bueno q Tom la fue a buscar a Nueva York q romántico de verdad, lastima q ya termino :( muchas gracias x esta fic tan bella.. y claro q leeré la próxima fic se ve interesante ya me muero x leerla!!!!

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