lunes, 4 de agosto de 2014

Capitulos 51º 52º 53º y 54º

CAP 51.-
Tom: No tanto como el tuyo. Dedicándote todo el día a bañarte mientras yo me he partido el trasero arreglando una valla.

Kimberly asomó por detrás de la espalda de _____ para mirar a Tom y se rió.

Kimberly: No tienes el trasero roto, tío Tom.

Eso seguro, pensó _____ al recordar los magníficos músculos y la forma en que se tensaban cuando... Territorio peligroso, pensó. Acabaría sonrojándose y eso era algo que nunca hacía en presencia de Tom. Se puso a la fila del mostrador detrás de Cindy y Joe, y Tom se acercó detrás de ella, su presencia tan evidente como si la estuviera tocando.
Kimberly miró a Tom por detrás de _____.

Kimberly: Cuando sea mayor, voy a casarme contigo.
Tom: Eso me convierte en un hombre afortunado.

_____ se estremeció al imaginarse aquellas palabras en otro contexto diferente al de una niña pequeña.

Kimberly: Eso si no me caso con Buddy, de mi escuela del domingo -añadió la niña con solemnidad- Siempre está intentando besarme.

_____ se rió y bromeó con seriedad.

Tu: ¡Eh, pequeña rompecorazones! No puedes declararte a un chico y al minuto siguiente anunciarle que vas a casarte con otro. Tienes que tomar una decisión.
Kimberly: Entonces prefiero al tío Tom.
Tom: Gracias, Kimmy. ¿Puedo darte un beso?
Kimberly: Claro. Tú no babeas como Buddy.
Tom: Eso intento - se inclinó hacia adelante y la besó-. Ya está, ya es oficial.

Estaban de broma, se dijo _____, así que no tenía sentido aquella opresión que sentía en el pecho ante la idea de que, algún día, Tom se prometería de verdad. Y sin duda, la invitaría a la boda, porque después de todo, eran amigos íntimos.
_____ posó a Kimberly en el suelo y le pasó su helado de chocolate antes de agarrar el suyo.

Tu: Gracias, Evie.

Cuando la niña se fue a la mesa donde estaban todos los demás, _____ se dio la vuelta hacia Tom, que estaba más tentador que cualquier helado de chocolate. Sus cuñadas estaban muy ocupadas en charlar y evitar que los niños cometieran algún desastre, así que no les prestarían ninguna atención.
_____ sintió unas repentinas ganas de hacer una diablura y le dirigió una mirada lánguida a Tom.

Tu: Aunque me encantaría aprovecharme de ti, éste es mi favorito.

Entonces pasó la lengua por el borde del cucurucho. Tom la miró con sorpresa.

Tu: Así, si lames la parte de arriba, puedes sorber todo el helado -dijo, demostrando su técnica sin dejar de mirar a Tom.

Él siguió mirándola, agarrado al mostrador con tanta fuerza, que los nudillos se le pusieron blancos.

Evie: ¿Señor Kaulitz? ¿Sabe ya lo que va a tomar?

Tom no apartó la mirada de _____.

Tom: Ah, sí. Lo mismo que ella.
Evie: Ya va.
Tom: No puedo creer que estés haciendo esto -susurró.
Tu: ¿Comer un helado? -sonrió con inocencia-. Eso es lo que hace todo el mundo en el Creamy Cone.
Tom: Pero no de esa manera.
Tu: Exactamente de esta manera. He comido millones de helados así.
Tom: Pero no justo después de...

_____ bajó la mirada a la altura de su cintura y se sintió halagada por el ligero bulto.

Tu: No sé de qué estás hablando.

CAP 52.-
Tom: Oh, claro que lo sabes. Tienes suficiente imaginación -dijo en voz baja-. Te encanta torturarme, ¿verdad?
Tu: Estamos empatados. Tú disfrutaste jugando cuando entramos, aparentando hacer el tonto con Kimberly.
Tom: Eso era … 
Evie: Señor Kaulitz. Aquí tiene su helado. Ah, las otras señoras dijeron que pagaría usted toda la cuenta.
Tom: Sí, sí.

Le costó un gran esfuerzo apartar la mirada de _____ y concentrarse en sacar los billetes para pagar y guardar la cartera.

Tom: Si hubiera sabido lo que ibas a hacer con él, no te habría invitado.
Tu: Lo justo es lo justo.

Mucho más contenta que cuando había pensado en su posible matrimonio, _____ se alejó hacia la mesa.
Tom jugó de forma pésima al póquer al día siguiente y los hermanos Lambert le tomaron el pelo acerca de su última conquista e insistieron en saber su nombre.
Su última conquista. Se rió ante la ironía mientras metía una manta y dos toallas en la silla de montar el jueves por la noche para su paseo con _____. Más bien, era _____ la que lo había conquistado a él. Le daba miedo poner nombre a lo que estaba sintiendo por ella, pero no se la podía quitar de la cabeza ni un solo minuto y aquello no era buena señal.
Ninguna mujer le había enganchado con tanta rapidez. Quizá fuera todo lo que había leído o quizá tuviera talento natural para excitar a un hombre. En cualquier caso, sus instintos no tenían nada que envidiar a una conejita del Play Boy y eso que no tenía experiencia nada más que con él. Eso le gustaba. Y le gustaba demasiado teniendo en cuenta que la situación cambiaría. En Nueva York vivían más hombres que en todo Arizona y _____ tendría muchas oportunidades de encontrar al menos a uno que le gustara.
Apartó aquella idea para no arruinar la noche, que era preciosa. La luna descansaba justo tras las montañas creando un brillo alrededor de la familiar silueta. En cualquier momento, emergería tras las montañas. Tom esperaba que _____ llegara antes de que sucediera para poder verlo con ella.
A Tom siempre le había gustado compartir cosas como aquélla con ella porque era muy apasionada ante la belleza que la rodeaba. Debería haberse imaginado que pondría pasión en cualquier cosa que hiciera, sobre todo en hacer el amor. La pasión y la curiosidad eran una combinación potente. Se preguntó si llevaría alguno de sus libros.
El sonido del coche aparcando tras el establo le aceleró el pulso. _____ apareció por la esquina justo cuando la luna asomaba su perímetro.

Tom: Ven a ver la luna -dijo. Ella aceleró el paso.
Tu: Esperaba llegar a tiempo -llegó a su lado y apoyó las manos en el poste de la valla para contemplar el cielo-. ¡Uau!

El aire se inundó de su aroma y a Tom se le aceleró el corazón ante la idea de abrazar su suave cuerpo de nuevo. Se moría por paladear aquellos labios aunque no se atrevía a besarla allí porque sus padres podrían aparecer en cualquier momento.

Tu: ¿Qué tal la partida de póquer?
Tom: Perdí todas las manos.
Tu: ¡Tom! -se dio la vuelta para mirarlo-. Eso es muy raro. Si sueles ganar siempre...
Tom: Pues tus hermanos se pusieron muy contentos. Querían saber el nombre de la chica que me tenía tan distraído para poder darle las gracias. Se imaginaron que era lo único que podía volverme tan inútil con el juego.
Tu: Pero no era yo el problema, ¿verdad? Era tener que enfrentarte a mis hermanos después de haber hecho el amor conmigo.
Tom: Supongo -dijo, aunque no muy seguro.
Tu: ¿Y qué les dijiste?
Tom: Nada. Sólo los dejé especular.
Tu: ¿Crees que descubrirán lo nuestro?
Tom: Preguntarán por ahí, pero no creo que nadie piense en ti. Creo que hasta si nos vieran besarnos en el parque a plena luz del día, pensarían que era un beso fraternal.
Tu: ¿Tienes ganas de besarme ahora?

Tom miró a la luna.

Tom: Sí.
Tu: ¿Y de más que besarme?

A Tom se le contrajeron las entrañas.

Tom: Sí.
Tu: Te lo preguntaba porque pareces muy frío y contenido. ¿No eras tú el que me decía que reconociera que te deseaba tanto que no podía ni pensar con claridad?

Él la miró y al ver la preciosa cara plateada por la luz de la luna y los ojos brillantes como ascuas, se volvió loco por saborearla de nuevo.

Tom: Te deseo tanto, que no puedo pensar con claridad.
Tu: Entonces, ¿qué estamos haciendo aquí mirando a la luna?
Tom: Eso mismo pensaba yo -se apartó de la valla-. Vamos.

CAP 53.-
Ir montado a caballo en sus condiciones no era lo más inteligente del mundo, comprendió Tom al bajar por el sendero, pero tardarían demasiado en llegar andando hasta el río.
La luna iluminaba el camino y mostraba una excitante imagen de _____ balanceando las caderas al compás del trote de Péppermint Patty. Cuando doblaron un recodo y la vio de perfil, se convenció de que no llevaba sujetador.
Y entonces se quitó la camiseta. Tom apenas podía creer en lo que estaba viendo y se preguntó si no estaría teniendo una potente fantasía.
Un momento más tarde, la camiseta salió volando en dirección a él y la agarró apenas a tiempo de que no cayera al suelo.
_____ se volvió en la silla y Tom vio una impresionante imagen de sus senos bañados por la luz de la luna.

Tom: ¿Qué estás haciendo?

Incluso con la distancia, la provocación de su sonrisa era evidente.

Tu: Poniéndote caliente.
Tom: iYa estoy caliente!

Retorciéndose en la silla, para ser más exacto. Jadeando, agitándose y muriéndose por aliviar aquella agonizante necesidad de estar en lo más profundo de ella.

Tu: Entonces más caliente.
Tom: ¡Maldita sea, _____!

Su camiseta estaba impregnada del olor de su colonia y de algo aún más erótico, el aroma de _____ excitada y lista para el amor. La apretó en un puño y se la llevó a la nariz. Oh, Dios... aquel aroma… el recuerdo de estar echado entre sus muslos saboreándola lo asaltó de forma febril.

Tom: ¿Por qué huele tu camiseta tan... bien?
Tu: Un pequeño truco que he leído en uno de los libros.
Tom: ¿Qué truco?
Tu: Oh, se trata de buscar una forma de mandarle tu... propio perfume especial a tu amante. Dicen que funciona mejor que el aroma de cualquier colonia.

Él la miró encendido de deseo.

Tom: Puede que tengan razón. No llevas bragas debajo de los pantalones, ¿verdad?
Tu: No.
Tom: Entonces te has quitado la camiseta y la has puesto...
Tu: En un sitio muy especial y después te la he tirado. ¿Sabes? El movimiento del caballo es muy... agradable.

Tom lanzó un gemido.

Tom: Ten piedad de mí, _____. Soy un hombre desesperado.
Tu: El libro dice que la anticipación lo es todo.
Tom: Sí y también te mata.

Tom escuchó el gorgoteo del río. Ya casi habían llegado y los caballos se dirigieron a la conocida orilla. Bajó la mano, sacó la manta de la bolsa de la silla y metió allí la camiseta. No tenía intención de perder el tiempo en cuanto llegaran al río.
_____ condujo a Péppermint al lado del árbol y desmontó al instante. Su imagen quedaba tapada por la yegua mientras Tom desmontaba con la manta. Pero en cuanto salió de detrás del lomo del caballo, a él se le cayó la manta al suelo. ¡Estaba desnuda!

Tu: ¿Se acerca esto a tu fantasía? -murmuró ella.

Mientras la miraba bañada en luz plateada como una ninfa de un cuento de hadas, la garganta se le secó de deseo.

Tom: Va mucho más allá -susurró con voz ronca-. No creo que pudiera soñar con algo tan hermoso y ni siquiera estoy seguro de que seas real.
Tu: Soy real -se acercó a él por la arena y Tom vio que llevaba un libro en la mano-. Y quiero hacer el amor contigo, Tom.

Hacer el amor. Se le contrajo la garganta al enfrentarse a la verdad: hacer el amor era exactamente lo que había estado haciendo con ella, quizá por primera vez en su vida. Pero para _____, aquello podría ser sólo un paso más en la iniciación a los placeres que un día compartiría con otro hombre. Y él tenía que proteger su corazón.

Tom: Ya veo que te has traído tu manual -dijo intentando mantener el tono ligero.

CAP 54.-

Tu: Dijiste que querías verlo.
Tom: ¡Oh, sí! -aseguró aunque la técnica era lo que menos le importaba en ese momento.

Se inclinó y extendió la manta en la arena. _____ se estiró en ella mientras él empezaba a quitarse la ropa con manos temblorosas sin poder dejar de mirarla. Era como una diosa de la naturaleza. Nunca hubiera podido imaginar que su rincón secreto se podría convertir en un sitio tan seductor.
El domingo por la noche ella le había cautivado con las sábanas de satén y la habitación teñida de rosa, pero había algo más salvaje en la escena que tenía delante. No muy lejos, un par de coyotes aullaron quizá apareándose a la luz de la luna. El sonido despertó unos instintos tan básicos, que haría bien en ignorar.

Tu: Coyotes -comentó -. Suenan tan... primitivos.

Tom ya había acabado de quitarse la ropa y metió la mano en el bolsillo de los vaqueros. Notó un tono de urgencia en la voz de ella y se arrodilló en la manta con el corazón desbocado. Sólo estaban jugando, se dijo a sí mismo. Sería una locura tomarlo en serio.

Tom: Entonces, profesora, ¿qué quieres intentar?

Ella abrió el libro y se apartó un poco para que la luz de la luna iluminara la página.

Tu: Esto.

Los coyotes aullaron de nuevo mientras Tom contemplaba el dibujo en blanco y negro de una pareja apareándose como todas las criaturas de la naturaleza. Contuvo el aliento sabiendo que aquello era lo que había llenado su imaginación al escuchar sus aullidos pero sin imaginarse que ella querría hacer una cosa así. Pero Dios... amarla de aquella manera con los sonidos de la noche rodeándolos... se moría de deseo.
La miró y sintió un temblor. Aquel apareamiento primitivo sería de gran importancia para él, pero para ella podría ser una experiencia rara.

Tom: ¿Estás segura?

_____ cerró el libro despacio y rodó sensualmente sobre el estómago. Antes de que Tom se diera cuenta de lo que estaba haciendo, se había alzado con las rodillas y las manos ofreciéndole su redondo trasero en la invitación ancestral de una hembra ante su macho elegido.
Su cuerpo no podía negarse. La sangre le hervía y una necesidad salvaje lo asaltaba. Agarrándola por las caderas, se colocó detrás de ella. Un bramido gutural se le escapó de la garganta mientras luchaba por contener el deseo de sumergirse en ella hasta lo más hondo. En vez de hacerlo, entró con suavidad para no asustarla.
El deseo lo invadió cuando la encontró húmeda y preparada. Sin embargo, se contuvo deslizando la mano por su cintura para descender y masajear el duro botón para que aumentara su excitación. Con un pequeño grito que fue casi una súplica, _____ alzó las caderas y él ya no pudo contenerse más y se deslizó con suavidad en ella.
Y por segunda vez en su vida sintió una sensación de conexión increíble, incluso mayor que la primera vez. Y con ello, un impulso que nunca había conocido, el de vaciarse dentro de aquella mujer y verla redondearse con su hijo.
Pero sabía que eso no era posible; se había puesto un preservativo. Con un bramido de placer mezclado con una profunda frustración, se retiró y embistió con más fuerza golpeándola con los muslos. Ella murmuró palabras de ánimo y Tom aumentó el ritmo mientras el rincón del río se inundaba de los sonidos y aromas de su acoplamiento. Los dos quedaron empapados de sudor bajo el caliente aire de la noche mientras los golpeteos de sus cuerpos se aceleraban y se hacían más fuertes. Sus gemidos y suaves gritos se mezclaron con las llamadas de las criaturas nocturnas, el viento en los árboles y el gorgoteo del arroyo.
_____ se comprimió contra él un momento antes de verse sacudida por las convulsiones. Sus ondulaciones lo volvieron loco y supo que aquél era el momento de plantar su semilla. Gritando su nombre y apretándola para que lo recibiera, la danza de acoplamiento que lo había conmovido hasta el alma llegó a un poderoso final.
_____ permaneció tendida en la manta con la espalda protegida por el cuerpo de Tom preguntándose cómo se habría creado aquel problema tan terrible. Se había enamorado loca, apasionada y desesperadamente de su mejor amigo. Lo que había empezado como un juego de liberación para ella se había convertido en lo más importante de su vida.
Ella no creía que una mujer debiera sacrificar su carrera por ningún hombre y sin embargo, eso era exactamente lo que deseaba hacer.
Sabía que Tom nunca dejaría Copperville mientras sus padres lo necesitaran, o sea que cualquier mujer que quisiera estar con él tendría que quedarse en el pueblo. Y ella quería estar con Tom, hacer el amor, reírse y jugar con él y tener hijos con él.
Sobre todo tener hijos y hacer el amor como lo hacían pero sin usar protección. Pero por otra parte su sueño había sido explorar una gran ciudad, hacer viajes exóticos y tener muchos amantes. Y cuando se cansara de todo aquello, sentaría la cabeza y formaría una familia, probablemente allí mismo, en Copperville.
Pero ahora todos aquellos sueños le parecían vacíos y solitarios. ¿Qué sentido tenían si no podía estar con Tom? Casi preferiría quedarse y llevar la vida de una ranchera antes de perderlo.




:O QUE LA RAYA SE ENAMORO DE TOM? .. QUE PROBLEMA PARA ELLA NO?? ... BUENO AQUI ESTAN LOS CAPS ... QUE CREEN QUE PASARAN ENTRE ELLOS DOS ... YA VA A TERMINAR ESTA NOVELA CHICAS SON 71 CAPS Y YA VAMOS EN EL 54 .... DISFRUTEN ... 2 O MAS Y AGREGO ... HASTA PRONTO :))

2 comentarios:

  1. :O No puedo creerlo (Tn) se enamoro de Tom Woow y ahora q pasara??? Tom también se enamoro de ella.. me encanto y q lastima q ya vaya terminar :( me gusta bastante esta historia :) espero los próximos caps quede muy intrigada!!!

    ResponderEliminar
  2. La rayita ya se enamoroo!!
    Y obvio Tom también. Ay esta buenizimaa la fic.. Esa rayita toda un maestraa hahhahahahaha.. Hace sufrir a Tom..

    Subeee!! *.*

    ResponderEliminar